En cuarto de primaria, el Osterhase (el Conejito de Pascua) preparó una sorpresa muy especial: las tarjetas de Pascua, diseñadas por el propio alumnado, fueron escondidas en secreto en sus pupitres. Por la mañana, la alegría fue enorme cuando cada niño descubrió su mensaje personal.
También en tercero de primaria el Conejo de Pascua estuvo muy activo. Allí escondió tarjetas hechas con mucho cariño y coloridos huevos de Pascua en el patio. Con gran entusiasmo, el alumnado se puso a buscarlos y disfrutaron muchísimo de la actividad.